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El mantenimiento de los aparatos de depilación láser

El Láser es un instrumento de precisión, muy delicado y que requiere muchos cuidados. Vamos a ver alguno de ellos.

Como no existe un solo láser sino muchos tipos distintos de láser, cada uno tiene unos requerimientos y necesidades de mantenimiento distintas.

El láser de alejandrita es uno de los más frágiles e inestables. La enorme complejidad técnica necesaria para producir luz láser con el procedimiento de alejandrita, hace que toda la maquinaria que produce el láser (lámpara, cristal, obturador, etc.) se encuentre dentro de la unidad central, transmitiendo la luz por una fibra óptica hasta el manípulo que se aplica sobre la piel del paciente. Estos láser requieren una temperatura de sala estable y baja (nunca superior a 23º). Por lo tanto, sea invierno o verano, obliga a tener el aire acondicionado conectado en la sala de tratamiento, lo que no siempre es confortable para el paciente. Ante subidas de temperatura y una prolongada utilización, el sistema de seguridad que incorpora estos dispositivos puede hacer que se pare el láser.

Los láser de alejandrita tienen lentes, separadores y otras piezas que se deben cambiar durante la sesión (cuando alcanzan una determinada temperatura) y dejar enfriar para volver a utilizar otra vez. La fibra óptica que hemos mencionado es extremadamente frágil y se puede quebrar ante un movimiento brusco o un tirón (su coste es de miles de euros).

En los aparatos de luz pulsada intensa (IPL) la luz se produce en la pieza de mano (llamada por algunos pistola o manípulo). La unidad central contiene la fuente de alimentación y el sistema refrigerante. Hay que proveer de agua al sistema refrigerante para evitar daños en el equipo. Las piezas de mano se han de limpiar intensivamente después de cada uso, pues el gel que se aplica se seca y va produciendo opacidad que resta eficacia al tratamiento.

Todos los aparatos se han de calibrar diariamente para asegurarnos de que la energía entregada es la que realmente marca el aparato. La falta de calibración puede hacer que se entregue menos energía (tratamiento ineficaz) o que se entregue demasiada (quemaduras).

El láser de Diodo es mucho más sencillo en su mantenimiento, solo requiere una limpieza escrupulosa tras cada uso, mucho cuidado de no golpear o dejar caer el manípulo y tratar con cuidado la pantalla táctil. No obstante es necesario calibrar el láser antes de cada tratamiento, como en todos los demás sistemas.

Es crucial disponer de un contrato de mantenimiento con el fabricante que nos asegure una serie de revisiones periódicas y la utilización de piezas de recambio homologadas. Algunos Centros escatiman en este tipo de gastos, lo que provoca averías más costosas y posibles daños en los pacientes. Como siempre, recomendamos acudir a Clínicas de prestigio y con años de experiencia.

Una última observación: ¿Puede una jovencita de 20 años, sin experiencia y con poca responsabilidad, valorar la importancia del buen uso de estos equipos? Las franquicias suelen emplear a personal muy jóven y sin experiencia que, tras un entrenamiento fugaz, pasan a hacerse cargo de estos complejísimos equipos. Hacemos un llamamiento desde aquí para que los responsables de las franquicias se conciencien de gran importancia del mantenimiento técnico de estos equipos y de su correcto uso.

 

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